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Los príncipes franceses fortificaron la ciudad y en el Siglo XIII construyeron la Catedral de San Nicolás, que fue transformada en una mezquita.

Famagusta fue la sede de la Diócesis Latina del siglo XII y tuvo obispos residentes hasta el final del siglo XVI.

La prosperidad de Famagusta no fue afectada por la caída de Acre. En 1342, un escritor alemán la describió como una de la más ricas y hermosas ciudades del mundo. Su riqueza sobrepasaba la de Constantinopla y Venecia.

Santa Brígida de Suecia, en sus revelaciones, la compara con Sodoma y Gomorra.

La ciudad fue capturada por los genoveses en 1374 y cayó en 1389 en las manos de los venecianos, quienes la retuvieron hasta 1571. Estos habían transferido la capital desde Nicosia en 1489

El uso de la polvora y del cañón hicieron necesario a los venecianos remodelar totalmente las defensas para que puedan enfrentar la artillería. Las torres medievales cuadradas fueron reemplazadas por unas redondas y al rededor de la murrallas se instalaron una serie de troneras.

Finalmente y luego de un sitio de diez meses, que costó al enemigo 50.000 hombres, la ciudad se rindió a los turcos, quienes a pesar del tratado, masacraron y quemaron vivo al valiente gobernador, Bragadino, completando el saqueo de la ciudad.

Famagusta, que llegó a tener 70.000 habitantes, fue reducida a una mera villa.

Varosha, el distrito greco-chipriota del centro turístico costero de Famagusta, fue tomado por las tropas turcas junto con el norte de Chipre a mediados de agosto de 1974.

La llegada de los soldados de Ankara obligó a más de 45.000 habitantes de origen griego a escapar y dejar atrás sus propiedades. Desde entonces, el acceso a la ciudad, que cuenta con decenas de hoteles y alguna vez fue el orgullo de la industria turística chipriota, se encuentra prohibido de conformidad con una resolución de la ONU de 1984 que prohibe todo asentamiento en el lugar a personas que no sean sus habitantes originales, los greco-chipriotas.